CAMILE
Esa misma tarde salimos de Colorado rumbo a Nueva York. August había ido a despedirnos, prometiendo que trataría de visitarnos lo antes posible. Agradecí el gesto, a pesar de que la idea no me agradaba del todo. De sobra sabía sobre sus sentimientos y alimentarlos, no era mi intención. Aun así, aceptaba que nos visitara porque mi pequeño se había encariñado mucho con él.
El viaje fue tedioso. Era la primera vez que Henry hacía un viaje de esa magnitud y fue agotador todo el trayecto. Entrada la noche, llegamos a casa de mi madre y sentí tantas cosas; tuve que reprimir mis ganas de gritar a los cuatro...