CAMILE
De camino al establecimiento que él mismo escogió, supe que se había casado hace poco con una bailarina quince años menor que él, y que vivían en un lujoso pent-house en el Upper East Side. En el restaurante, ocupamos una mesa alejada de las miradas indiscretas. A las mujeres, el aspecto imponente del hombre que me acompañaba, no les pasaba desapercibido para nada. Su porte elegante, su esbelta y trabajada figura, llamaban la atención con cada paso que daba.
Mientras almorzamos, me habló de sus viajes de negocios y el tiempo que estuvo fuera del país. No mencioné que había oído sobre el supuesto desfalco que había hecho con...