Minutos antes
La miraban. Ella supo que todos los ojos estaban puestos sobre la misteriosa mujer que caminaba al lado de La Matriarca. No pudo evitar sentirse expuesta, minúscula, desnuda... aunque llevaba puesto un espectacular vestido rojo, ceñido al cuerpo, de falda sirena que se arrastraba a su paso, con abertura en la pierna izquierda y espalda al descubierto.
Se obligó a mantener la frente en alto. Esa noche no era una sumisa, sino una mujer dominante, y debía actuar como tal.
A medida que iban caminando, Isis le habló al oído. Le dijo que David la conduciría a su asiento, donde debía esperar a que comenzara la subasta. Sin...