Aunque lucía imponente y majestuosa, Avery no pudo evitar sentirse muy ansiosa e incómoda. Después de casi un año sin saber absolutamente nada de él, estar a escasos metros de su antiguo Amo, era algo que causaba en ella muchas emociones. Trataba de no mirarlo, pero sus ojos se iban solos hacia donde se encontraba Derek Contini.
«¿Cómo es posible que sea un ser tan insensible y que no me haya dado cuenta?», pensó.
Su corazón se desbocó cuando ese par de ojos color esmeralda se cruzaron con su mirada. Se obligó a mirar en otra dirección y mantenerse así.
Pero no le sirvió de nada, pues a Derek, la...