Se obligó a mantener la vista fija al frente, pues sabía que si lo miraba, no podría mantenerse dentro de su papel por más tiempo.
La puerta del copiloto se abrió y Patrick descendió del auto, sintiéndose muy desconcertado. No entendía qué demonios pretendía Avery. ¿A qué diablos estaba jugando? Hace unos minutos estaban comiendo juntos, conversando y riendo como si fueran viejos amigos, y de repente, ella cambió su semblante y empezó a tratarlo como basura.
¿Acaso eso era realmente lo que significaba ser el esclavo sexual de alguien?
—Me pondré en contacto contigo cuando necesite de tus servicios —dijo ella—. Procura no meterte en más problemas, Patrick.
—Sí,...