Un mes después.
Patrick no lograba entender, ¿cómo las personas podían sentir placer con el dolor? ¿Como era posible que él, luego de criticar tanto ese mundo, le estaba comenzando a gustar?
—Tal vez sea porque hay algo mal en nuestro cerebro —musitó Avery una noche, después de una intensa sesión, luego de que él hiciera la pregunta en voz alta.
Ambos yacían desnudos sobre la cama de inmovilización en las mazmorras de la mansión de Isis.
Pero lo cierto es que Patrick sabía que en su cabeza no había nada malo. ¿Por qué debería haberlo? El único trauma que albergaba dentro de sí era no poder hacerles pagar a...