—¡Woahhh! —reí mientras mi pequeño ardilla me daba otra patada.
—¿Qué pasa, bebé...? —pregunté, frotándome la barriga.
Volvió a patear, lo que me hizo sonreír.
Lo único a lo que esta ardilla responde es al toque de su padre o a mí.
Me senté en la mecedora y continué leyendo el libro en voz alta.
Dicen que tu comportamiento y tu entorno siempre afectan a tu hijo.
Así que leo y aprendo cosas nuevas para mi bebé.
Luego comencé a anhelar plátanos y solté un suspiro.
—¿Tienes hambre ahora? ...¿hmm? —dije, frotando círculos con mi palma sobre mi barriga.
Me levanté con mi bebé de 7 meses y salí de...