Laura
No he tenido ni un segundo de paz desde que llegué a la casa. Pensar que ese enfermo pueda estar haciéndole algún tipo de daño a mi gordito, me tiene inquieta y nerviosa. Por más que quiera creer y confiar en Enzo, no puedo dejar de pensar en todas las cosas malas que puedan haber en este mundo. Ese desgraciado no tiene alma ni corazón, está más que claro que no le importa el bienestar de su propio hijo; lo dejó en claro cuando decidió quitarle la vida a la única mujer que podía hacer del niño un mundo mejor.
El policía que Enzo dejó conmigo no se ha...