Mabel
Llego a la casa con las ganas por el suelo y me quedo unos minutos subida en la moto antes de entrar. Mi presentación no salió como esperaba, y no porque hubiera hecho un mal trabajo, sino porque la rabia que sentía en la cabeza por culpa de ese idiota, no me dejó concentrar correctamente. Sus palabras tocaron fibras sensibles de mi ser. Puede que en algunas cosas tenga razón, eso lo sé de sobra, pero no le da derecho de inmiscuirse en mi vida.
En lo que llevo de universidad, Mackey es el único hombre con el que me he permitido disfrutar abiertamente de la sexualidad. ¿Por qué...