Maldita sea.
Mierda.
Joder.
Todas esas palabras se acumulaban en mi mente mientras veía a mi hermana mayor aparecer en mi puerta. ¿Por qué de todo este tiempo, tenía que aparecer hoy?
Jodida suerte.
Miré a Christopher que se veía igual de sorprendido que yo y tal vez solo por eso no la tomaría contra él. Tal vez.
Miré a Brienne aunque no quería hacerlo, ya debería tener 28 años, toda una mujer. No había cambiado mucho en estos años, su pelo rubio una vez largo ahora era corto hasta su barbilla, sus ojos cafés tenían estaban cristalizados como si pudiera largarse a llorar en cualquier momento, aunque había una ...