—¿Qué en nombre de todo lo santo es eso? —fue lo primero que escuché más tarde ese día al llegar a casa. Me di la vuelta y alce una ceja hacia mi hermano que me miraba con furia escrita por toda su cara.
—¿Qué?
—No te hagas la idiota —se acercó a mi y bajó la manga de mi vestido bruscamente revelando el papel de plástico que Chris me había puesto sobre el tatuaje para protegerlo —¡¿Qué demonios pasa contigo?! ¿Acaso no te he enseñado nada? ¡Siempre eres tan estúpida e imprudente! No puedo jodidamente creer que hicieras esto Brooklyn.
—¡¿Y a ti que demonios te importa?! Si mal no...