Chapter 03 CHRIS

Chapter 03 CHRIS

Han pasado tres días desde que vi a Charlotte y seis desde que fui al local de tatuajes, he vuelto a mi aburrida vida solo que ésta vez paseo a Zeus cada día y mi nueva ruta incluye la cafetería y el local de tatuajes. Era estúpido pero quería ver de nuevo a aquel hombre de cabello dorado y piel tatuada (lo cual obviamente era otra estupidez porque las ventanas del local estaban tintadas) pero no podía evitar tener la esperanza de encontrarlo caminando por la calle o fumando un cigarrillo.

Pero no hubo suerte.

Ni siquiera Charlotte lo mencionaba, por supuesto que yo no le preguntaba pero ella hablaba mucho de los chicos, pero hablaba aún más de ese rubio llamado Nathan que hacia que sus mejillas se colorearan de rojo aunque ella afirmaba que nunca estarían juntos y que solo eran amigos lo cuál hacia que quisiera asesinarla. Así que nos metíamos en una discusión sin fin sobre si debería decirle lo que sentía o no.

El día de hoy no pensaba salir, era sábado y yo no tenia muchas ganas de salir por ahí a caminar así que me enrolle en mis sábanas y busqué algo nuevo que ver en Netflix. Todo iba bien, llevaba tres episodios de una vieja serie que nunca había visto cuando mi teléfono sonó anunciando un nuevo mensaje de Char.

Char:

Oyeee B, vams a un club sta nche ¿t unes?

Rodé los ojos ante su mala escritura y teclee una rápida respuesta.

No estoy de ánimos, será para la próxima. Lo siento.

Mi teléfono vibró unos segundos después.

No me hgas ir hsta allá e involucrar a tu madre, ella definitivamente se pondrá de mi lado ;)

¡Maldita sea! Ella en serio sabe jugar sucio, mi madre por supuesto estaría más que encantada en que yo pasara una noche fuera emborrachándome como una chica normal de mi edad.

Bien, tú ganas.

¡Pasare x ti en media hora! Tq ♥

Si claro, me quieres. Idiota.

Con toda la molestia del mundo me levanté para escoger algo decente que usar, sin embargo nada demasiado sexy o atrevido. Me puse un pantalón ajustado negro de cintura alta, unos tacones negros simples y una camisa blanca de seda con tal vez demasiado escote. Un poco de delineador, rímel y labial color negro ¡listo! Tomé mi bolso y corrí escaleras abajo cuando escuché el sonido de un auto en la entrada y me detuve ante mi madre que puso los ojos como platos.

—¿Saldrás? —rodé los ojos y besé su mejilla.

—Si y me encantaría discutir eso pero debo irme ¡adiós!

—¡Diviértete cariño! —murmuré un "ajá" hacia mi madre y salí corriendo por la puerta, una camioneta 4x4 negra esperaba al frente, Charlotte bajó la ventanilla del copiloto y me indicó que me subiera atrás.

—Debo decir que te ves caliente —ese fue el saludo de Dylan quién también se veía realmente caliente usando un suéter gris, unos pantalones negros ajustados y zapatillas vans, su cabello estaba desordenado y tenía una brillante sonrisa en la cara.

—Pues debo decir lo mismo, chico —él soltó una risita y negó con la cabeza. Saludé a Nate que se veía más allá de atractivo usando una camisa blanca ajustada que resaltaba cada maldito músculo de su pecho, jeans sueltos y botas de motociclista. Le di un beso a Char y le jale su bonito cabello verde como venganza por traerme pero ella solo sonrió, se veía impresionante y colorida como era usual con un vestido amarillo pastel demasiado ajustado y zapatos del mismo color ¡Parecia un carnaval de colores!

—Estoy seguro que soy mayor que tú, bebé —le di una mirada asesina a Dylan y fruncí mis labios con molestia.

—Tengo 19

—Y yo 20 —dijo alzando una ceja y lanzándome una sonrisa de satisfacción.

—Los cumpliste hace una semana, idiota —interrumpió Nate y yo sonreí, Dylan rodó los ojos pero no perdió su sonrisita.

—Igual soy mayor.

—¡Solo por dos meses! —le saqué la lengua como una niñita pequeña y él hizo lo mismo, oí a Charlotte quejándose porque éramos unos bebés pero no importó así que solo reí como una loca con Dylan. Después de un rato llegamos a uno de esos bares con música en vivo y olor a cerveza y sudor. Encantador.

—No sé como dejé que Nate me convenciera de venir aquí —me dijo Char mientras caminábamos buscando una mesa, me acerqué a su oído y murmure.

—Porque aún si te hubiera pedido ir a la luna tú hubieras dicho que si en menos de un segundo —ella me empujó y yo reí, los chicos señalaron una cabina y caminaron directamente ahí, tuvimos que correr para alcanzarlos. Casi tropecé con mis propios pies al ver quién estaba sentado ahí.

Este no es un momento para entrar en pánico.

¡Pero malditamente estoy entrando en pánico!

Will, el súper intimidante jefazo de inked estaba sentado con una cerveza en su mano izquierda, su barba se veía más corta y usaba una camiseta vieja de Slipknot, a su lado estaba mi hombre (no es que fuera realmente mío) viéndose increíble en un suéter gris que se ajustaba a todos los lugares correctos, su cabello dorado estaba revuelto y una sombra de vello dorado cubría sus mejillas. Suspire internamente porque él era demasiado guapo para su propio bien, luego llené mis pulmones con aire y me armé de valor para acercarme a ellos.

—Hola chicos —pude oír esa dulce y pequeña voz aún entre el ruido que estaban haciendo los hombres a mi alrededor, odio admitir que todo mi cuerpo reaccionó cuando la vi aparecer de la nada luciendo como un ángel en blanco y negro, mis dedos picaban por la necesidad de plasmar toda esa belleza en algún lienzo.

Ella miró a Will y alzó la mano dándole un pequeño saludo, luego me miró y su sonrisa se borró un segundo. Maldita sea, sigo asustandola. Ella se recuperó rápidamente y me dio una sonrisa torcida antes de sentarse en el asiento frente a mi.

—Hey Brooklyn —dijo Will con total naturalidad. Así que ese era su nombre, Brooklyn, era bonito.

—¿Qué van a tomar? —preguntó Nathan concentrando toda su atención en Charlotte como el idiota enamorado que es.

—Yo quiero una cerveza —se adelantó Dylan y Will le frunció el ceño inmediatamente.

—No eres mayor de edad —Dylan miró a Brooklyn y luego ambos juntaron sus cabezas y le hicieron ojitos de cachorrito y puchero a Will, debo admitir que esa es una cara a la que yo no podría negarme y al parecer Will tampoco porque suspiró y maldijo por lo bajo. —Solo una ¡Y más les vale que quiten esas caras de idiotas ambos!

Ellos soltaron una carcajada cuando Will se levantó y hubo un extraño aleteo en mi estómago que no me gustó cuando oí la risa de Brooklyn, casi podía sentir su perfume llegar hasta mi y eso solo sirvió para alterarme más, tenia que malditamente salir de aquí.

—¿Qué pasa con él? —escuché su dulce voz preguntarle a Dylan en cuanto me levanté y me alejé un poco.

—Ese es solo Chris siendo un idiota integral, como siempre...

No pude oír lo demás porque ya me había alejado.

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