Desperté un poco después de las cuatro, hasta yo misma me sorprendí al ver la hora así que me levanté y fui directamente a la ducha, después me puse un par de pantalones de deporte gris y un suéter negro y bajé en dirección a la cocina, mi estómago me lo pedía a gritos.
—Oh, estás viva —fue el saludo de mi madre. Rodé los ojos con fastidio y me senté en la mesa de la cocina mientras la veía preparar la cena.
—Que bueno que estés tan preocupada por mi —ella sonrió y yo comencé a mirar mi teléfono —¿Por qué me dejaste dormir tanto?
—Traté de despertarte hace...