El local estaba cruzando la calle, yo me sentía nerviosa porque estaba sosteniendo un cartón con dos cafés en una mano y la correa de Zeus en la otra y si al perro se le ocurría enloquecer de nuevo yo quedaría llena de café hirviendo.
Nos detuvimos frente a un pequeño local, en el cartel de neón se leía la palabra Inked en letras cursivas y debajo otro pequeño cartel que decía Tattoos y Piercing, las ventanas estaban tintadas por lo que no se podía ver al interior. Solté un suspiro tembloroso porque honestamente la gente con tatuajes me asustaba, al menos la que yo había conocido, hablo de esos tipos de dos metros con enormes barbas que parecía que trituraban huesos con los dientes.
Charlotte abrió la puerta para que entrara con Zeus y lo primero que pude ver fue una mujer tatuada detrás del escritorio de recepción. Ella tenía el cabello color rojo sangre, usaba lentes y parecía que no tenia un solo sitio de su cuerpo que no tenia tinta. También me lanzó una mala mirada cuándo me vio.
—¿Quién es la niña que te acompaña, Charlie? —fruncí el ceño mientras la rabia comenzaba a moverse en mi interior.
—Disculpa, pero si vas a hablar de mi prefiero que lo hagas conmigo y no con ella —la chica arqueó una ceja y Charlotte se movía dejando los cafés en el escritorio, hice lo mismo.
—Cuidado Tina —advirtió Charlotte —ella es mi amiga.
La chica murmuró algo que sonó como "perra" y se retiró por una puerta detrás de ella, lo que supuse que sería una oficina —Charlotte —interrumpió un hombre que parecía de 30 o algo así, tenía el cabello en un moño sobre su cabeza y una espesa barba, también estaba enojado ¡Oh dios mio! Acabo de cruzarme con lo que temía —¿Qué hace un perro en mi tienda?
—Cálmate Will —ella rodó los ojos y se giró hacia mi —él es Will, mi jefe y un dolor en el culo.
—Charlotte —advirtió él y yo no pude evitar reírme, me lanzó una mala mirada pero eso solo hizo que Char se uniera a mis risas.
—Lo siento Will —dije tratando de mantener mi expresión neutra —Pero Zeus está bien entrenado y no causará ningún problema. ¡Abajo muchacho! —hice un gesto con la mano y el perro obedeció acostándose sobre su estómago —De todas formas no me quedaré, solo ayudaba a Char con los cafés.
—¡Café, al fin! —vi como las mejillas de Charlotte se encendían en un segundo, dos chicos salieron de una habitación al fondo dándose empujones y riendo, uno era rubio, alto y musculoso, lleno de tatuajes y el otro tenía el cabello negro y era bastante delgado, además tenía los ojos increíblemente azules. Bien, yo también estoy ruborizada. —Hola Charlie —dijo el de cabello rubio pasando un brazo por los hombros de mi amiga. Interesante.
—Bueno, hola —me giré hacía el chico de cabello negro alborotado y detalle que tenía un piercing en la nariz como yo, además de una linda sonrisa de dientes blancos. Parecía ser el más joven aquí —¿Y tú quién eres?
—Soy Brooklyn —me reí cuando tomó mi mano como un caballero y depositó un beso en ella —soy amiga de Char.
—Interesante, no sabia que tenías amigas mujeres Charlie —ella rodó los ojos y lo apartó de un empujón.
—Si y será mejor que te alejes a diez metros de ella si quieres mantener tu pene funcional, Dylan —me reí nuevamente y un movimiento a la derecha captó mi atención.
Y entonces lo vi.
Un hombre apareció de lo que parecía ser un pasillo, era realmente alto y malditamente musculoso ¡Uno de sus brazos podría ser fácilmente mi pierna! Su cabello era como dorado, al igual que la barba de dos días que cubría sus mejillas. Traía puesto un pantalón de mezclilla deslavado, una camisa negra con el logo del local y unas pesadas botas negras. Trague saliva con dificultad antes de pasar mi mirada hacia su cara, labios gruesos, nariz perfilada y ojos dorados, casi amarillos, además de mencionar el hecho de que estaba totalmente tatuado. Parecía un hombre hecho de oro y tinta.
Su brazo derecho estaba completamente tatuado con algo que parecía ser un dragón increíblemente colorido que se enredaba por todo el brazo e imaginé que seguiría por otras partes de su cuerpo. Y el izquierdo solo tenia algo escrito en letras cursivas pero no alcanzaba a ver que decía.
Él caminó un par de pasos sin mirar a nadie en particular, las conversaciones seguían su curso a mi alrededor pero yo no podía oír ni ver nada más que a él. Se acercó al escritorio, tomó uno de los cafés que yo había traído y me miró por un segundo que sentí como mil horas, luego se dio la vuelta y se fue por donde llegó.
¿Quién diablos era él?
Miré hacia lo demás y los tres hombres entablaban una tranquila conversación sobre el mostrador ausentes de todo lo que acababa de pasar pero Charlotte me miraba atentamente con las cejas elevadas, quise ignorarla y zafarme de la conversación que probablemente no estaba lista para afrontar así que me despedí de todos y salí corriendo de aquel lugar con los ojos dorados de aquel hombre frescos en mi memoria.
No sabía por qué, pero tenia el sentimiento de todo iba a cambiar.
•~•~•
La vi antes de que entrara al local, me pareció que era increíblemente hermosa, pequeña y tan frágil. Su cabello era blanco aunque estoy seguro que su color natural es castaño, su piel era tan pálida y sin ningún rastro de tinta, sus ojos eran de un azul claro y sus labios eran grandes y rosas. Ella era preciosa y no debería estar en un lugar como éste, ella no pertenece aquí y eso es evidente. La vi reír con Will y con el niño idiota de Dylan y no sé porque pero su risa causó una buena sensación en mi interior, me encontré a mi mismo mirándola cada vez que sonreía y pensamientos que vino de la nada me dijo que me presentara para que ella me viera.
Quería que me hablara con esa suave voz suya y que me sonriera de la misma forma.
Así que salí y supe que ella me estaba mirando, me esforcé en no mirarla pero tuve que hacerlo al menos una vez y ella estaba sorprendida, probablemente aterrorizada por mi tamaño y mis tatuajes. Así que me fui. La escuché despedirse y salir por la puerta y yo suspire porque sabia que no volvería a verla jamás.