Mi casa no quedaba demasiado lejos del parque pero sabía que Chris no estaría tranquilo a menos que me fuera de una forma segura, así que tome el primer taxi que vi sin fijarme mucho en el tipo que conducía. Le lancé un par de dólares y le dije la dirección mientras sacaba mi teléfono y veía el montón de imágenes ridículas que Dylan había enviado a nuestro grupo de whatsapp. Dios, que idiota.
“Estoy llegando a casa”
Envíe el mensaje y mire por la ventana distraídamente, volví a mi teléfono porque pensé que era más interesante que el mismo vecindario que había visto durante casi toda mi vida, noté...