Desperté con el olor a café recién hecho, además del sonido de los pájaros en mi ventana. Extraño, los pájaros nunca cantaban en mi ventana. Entonces abrí los ojos y vi unas sábanas color crema y todo lo que pasó la noche anterior me golpeó como un cálido rayo de sol, me estire un poco pero no vi a Chris, al menos hasta que bajé la vista y lo vi sentado con las piernas cruzadas al final de la cama.
—Buenos días —dijo con esa voz ronca y sexy de recién levantado, su cabello estaba hecho un lío con un lado aplastado y el otro completamente erizado de una forma...