Ya habían pasado 6 maravillosos meses desde que Daddy me había dado mi collar, era el más lindo que había usado en toda mi vida, la base de cuero negro, sobre la parte que unía la argolla al cuero del collar había un delicado listón de seda rosa y por el borde inferior colgaban delgadas cadenas plateadas puestas en forma de amplios semicírculos que formaban una especie de guirnalda a todo el rededor y lo mejor de todo era que de la argolla colgaba una plaquita que tenía grabado “chibiusa” el nombre de sumisa little que Daddy había escogido para mi y que, no tan casualmente, era el nombre de...