El doctor anotó las indicaciones en unas hojas de papel y se las pasó a mi Amo. El le dio las gracias, nos despedimos y volvimos a casa, no hablé nada en todo el camino, estaba demasiado triste “necesito que subas al menos un kilo en esta semana, si no lo haces, tendremos que internarte” eso sonaba como a una sentencia, ¿por qué? Yo no había hecho nada malo. En el camino pasamos a comprar el remedio que el doctor había recetado.
-tranquila, todo estará bien – dijo mi Amo una vez que estuvimos dentro.
De pronto sentí hambre de él, hace días que no me tocaba ni me nalgueaba....