Ya llevaba 3 días en casa de mi Amo, él controlaba, literalmente todo lo que hacía y, claro, seguía obligándome a comer, me invitaba a los mejores restaurantes pero me daba vergüenza comer en público (hace varios meses que no comía en público), también compraba mi comida favorita con eso lograba que tragara un par de bocados, aun así la mayoría de los días esperaba cualquier momento dónde no estuviera bajo el atento ojo de mi Amo para vomitar lo poco que había comido, a veces varias veces en el día. Era difícil de explicar la culpa y el asco que me provocaba la comida estos días. Había optado por...