-debo trabajar – dije como excusa para no seguir comiendo, la verdad no pasaba nada si me conectaba más tarde.
-está bien – dijo.
Luego eligió la ropa para que use durante el día, me bañe, vestí y comencé a trabajar, ese día no fuimos a la cafetería, trabajamos desde su casa, él desde su escritorio y yo desde la sala. Mientras más se acercaba la hora del almuerzo me ponía más ansiosa, tenía que encontrar la forma de evitar comer a toda costa, de pronto se me ocurrió una idea… a eso de las 11:30 cerré el computador y me puse a cocinar, todo estaba listo a las 12:30,...