Se acercó a la psicóloga y entró, sentí deseos de salir corriendo de ahí, de volver a mi casa, no, de irme lejos, quizás salir del país, alejarme de toda esa gente enjuiciadora y poder seguir con mis planes. Pero no sería justo para mi Amo, sabía que lo único que quería ayudarme, aunque lo único que lograba era estresarme más… quizás debería hablarlo con él, sincerarme para que entendiera. Diez minutos después salió con cara de pocos amigos ¿qué le había dicho para ponerlo así?.
-vamos – dijo tomando mi brazo con brusquedad, caminamos hasta el auto en silencio, abrió la puerta del copiloto – entra– dijo secamente casi...