Me desperté a las 8:30, como siempre, al mirar la hora me di cuenta que tenía un mensaje de WhatsApp, era de él. Lo había enviado a las 6:30
-Supongo que aún estás dormida, quería darte los buenos días, escríbeme cuando despiertes.
-Buenos días mi Amo, acabo de despertar – escribí – me iré a duchar.
-quiero ver como te bañas – respondió enseguida.
¿Cómo va a ver cómo me baño si…? Empecé a escribir pero él me interrumpió con una video llamada, contesté.
-buenos días mi Amo – salude
-Buenos días mi perra – dijo – bueno, ve a bañarte.
-Amo, no puedo hacerlo mientras hablo con Ud – contesté.
-si, si puedes, hazlo, es una orden.
-si Amo – dije y caminé hasta el baño, me daba un poco de vergüenza que me viera, aunque no sé porqué, ya me había visto desnuda antes.
-bien, ahora desvístete perra – dijo con voz de mando, una vez que entré al baño, dejé el celular en el mueble del lavamanos, la ducha estaba detrás de mí, me daba vergüenza el pijama que llevaba era demasiado infantil, pantalón y polera rosa con un estampado de hello kitty, nada sexy, me lo quite rápidamente, me di vuelta para regular el agua – amo ver esas marcas en tu culo – dijo, me sonroje, vi mi reflejo en el espejo por encima de mi hombro, pude ver de qué hablaba, varias líneas ligeramente moradas cruzaban mis nalgas de un extremo a otro, sonreí. Entre a la ducha, primero dejé que el agua cayera sobre mi, luego me frote para empezar a enjabonar – enjabónate bien, eres una perra sucia, muy sucia – dijo, sus palabras me excitaban, acaricie mi cuerpo mientras esparcía el jabón por todos lados – eso es mi perra, mmm podría nalguear ese culo toda la mañana – siguió diciendo.
-mmm si Amo, quiero que me nalguee – contesté.
-enjuágate ya perra – ordenó, obedecí inmediatamente, al sacar el jabón de mi entrepierna empecé a masturbarme, sus palabras y su mirada me habían excitado mucho. -detente ya mismo – dijo con voz severa, me sobresalte y me detuve al segundo - ¿dime quien te dio permiso para tocarte?.
-emmm… lo siento Amo, yo… - empecé a decir.
-eres mía y eso significa que soy el único que puede tocarte, debes entender que tu cuerpo me pertenece, no importa lo caliente que estés no puedes tocarte sin mi permiso.
-si mi Amo, en serio lo siento, no volverá a pasar.
-te daré un recordatorio de por que debes obedecer mis reglas dijo – lo vi sonreír al otro lado de la pantalla – cierra el agua caliente y da la fría al máximo.
-Amo, por favor no… - suplique entendiendo lo que quería.
-hazlo perra – dijo con voz dura.
-se lo suplico Amo…
-no me hagas repetirlo otra vez – dijo con un tono levemente enojado.
-si Amo – cedí al fin, hice lo que me dijo, instintivamente me corrí hacia un lado evitando el chorro de agua fría aunque podía sentirla en mis pies, estaba congelada.
-metete al agua, ¡ahora! – exigió. Obedecí, lancé un pequeño grito al sentir el agua fría contra mi piel – así, esto te quitara la calentura perra mugrienta. Te quedarás ahí hasta que yo lo diga.
-ss-ssii Aa-amo – respondí casi tiritando. Los segundos se hacían eternos, todo lo que quería era salir y envolverme en la toalla, pero era incapaz de hacerlo bajo su atenta mirada – por favor Amo, no aguanto más – dije temblando, después de unos minutos.
-solo es agua fría perra, creo que aún no se ha bajado tu calentura – dijo como si estuviera disfrutando de la escena.
- ss-sii ya-ya mm-me ba-bajó A-Amo – dije casi castañeteando los dientes – por favor… Seguí suplicando varios minutos, él ni se inmutaba, por lo que después de varios intentos desistí de seguir suplicando, me dejó ahí 5 eternos minutos más.
-Bien, ya puedes salir – dijo, apagué el agua y me envolví en la toalla, enseguida preguntó ¿de quién eres?
-soy suya mi Amo – dije mirándolo con furia.
-¿Quién es el único que puede tocarte? – insistió.
-Ud mi Amo – dije con voz más dócil ¿Cómo mierda hacía eso?
-vístete y ven al café, te quiero aquí en 40 minutos – dijo y cortó sin darme tiempo para responder.
Me pesé. 47 kilos, había subido 3 kilos ¿cómo si no como casi nada? Me pregunté, recordé la hamburguesa de ayer, pero una sola hamburguesa no me haría subir 3 kilos ¿o si?, lo peor es que se acercaba el lanzamiento de los ángeles, no podía estar gorda, habría fotógrafos de todas las revistas importantes de moda y negocios, tenía que estar perfecta, esa era la imagen que todos tenían de mí, no podía echarlo a perder, tenía tres semanas, aún podía revertirlo. Me mire al espejo ¿en qué momento engorde tanto? Media 1,65 y sentía que mi estómago media lo mismo, corrí a mi habitación, me puse un vestido ancho para disimular mi obesidad, no quería volver a mirarme en un espejo así que solo me puse brillo labial, era lo único que me podía poner sin mirarme, me peiné como pude y me fui hasta la cafetería sin tomar desayuno. Al llegar ahí estaba él, en la mesa de siempre, me hizo una seña para que me sentara con él, sonreí.