Los días pasaron demasiado lentos hasta que por fin me dieron el alta, mi Amo había ido por mis cosas al hotel así que nos fuimos al aeropuerto. Era mediodía y encontramos pasaje para las 7 de la tarde, maldije en mi interior, eso significaba que tendríamos que comer en público y ese era un reto para el que no estaba lista. Nos pusimos a descansar en la sala de espera de la clase premium me confortaba saber que Patrick manejaría bien las cosas en mi ausencia y que mi Amo estaba conmigo a pesar de todo, me sentía muy afortunada, aunque sería mejor que volviéramos a casa y no...