Después de un par de semanas ya estábamos instalados en nuestra nueva casa, habíamos acondicionado una habitación como mazmorra y otra como una habitación infantil para little space, además de un homeoficce muy espacioso con dos escritorios en los que, algunos día nos poníamos a trabajar juntos Daddy y yo.
Algunos días al despertar sentía como si estuviera viviendo el sueño más hermoso de todos, Daddy estaba ahí a mi lado, teníamos nuestra casa, de los dos y la anorexia casi que no era más que un recuerdo… todo era simplemente perfecto y ya había llegado el día de mi cumpleaños. Me recosté de lado en la cama para mirar...