Se sentía bien estar de nuevo en casa y no en el hospital. Me habían dado de alta dos semanas antes y estaba intentando ponerme al día con la vida misma.
Simplemente no podía creer que había perdido la memoria de los últimos cuatro años.
Por momentos me preguntaba cómo habría sido cuando tuve dieciocho años, o incluso cómo habría sido mi cumpleaños número veintiuno. Pensaba si me habrían besado, o no, durante los últimos años.
De acuerdo a lo que recordaba, nunca había estado en una relación.
Pero debía haber conocido a Matteo o a cualquier otro chico durante esos años. No había ninguna señal que me mostrara algo...