"¡Aaaaah!". Empecé a gritar, dando vueltas como loca en mi asiento, tratando de abrir la puerta para bajarme del auto, pero él me agarró con fuerza para detenerme.
"¿Podrías dejar de gritar? Me estás rompiendo los tímpanos. Ahora... Si te callas, prometo soltarte". Yo asentí sin dejar de mirarlo con ojos de asombro.
"No te voy a matar. ¡Tranquila! Te soltaré muy despacio, pero tendrás que comportarte", dijo el demonio de ojos verdes, intentando tranquilizarme.
Volví a asentir con la cabeza, aceptando portarme como una chica obediente. Pero en cuanto él me soltó, me moví rápidamente para abrir la puerta; lamentablemente estaba cerrada con el seguro de protección para niños.
Entonces volvió a agarrarme de la muñeca. "Como tus padres están en una reunión con nuestro Alfa y con los dirigentes de otras manadas, tu mamá me pidió que te recogiera".
Entrecerré los ojos para quedarme viéndolo a la cara. "¡Ah! Me dio las llaves de su auto, porque dijo que nunca te subirías al de otra persona, especialmente cuando tu padre había dicho que él te recogería". Dicho eso, él pisó el acelerador y el auto salió rápidamente por la avenida.
"Estoy segura de que estás mintiendo".
Crucé los brazos y seguí mirándolo sin olvidar que Alera estaba demasiado ocupada babeando por él. Me pregunté por qué mi mamá dejaría que Matteo me recogiera y, recordando la plática del día anterior, suspiré desplomándome en mi respaldo.
Sabía que mi mamá no cejaría hasta saber la verdad y esta era su forma de averiguar qué relación había entre Matteo y yo. '¡Cómo si estuviéramos conectados!'.
Me preguntaba por qué no se enojó conmigo cuando amenacé a su novia.
"¡Oye, Matt!".
Esa voz y una mano cayendo sobre mi hombro me hicieron saltar y estuve a punto de gritar de nuevo. Miré hacia el asiento trasero y encontré la cara de Jay y la de otro chico. Ambos me sonreían.
"¿Puedes detenerte en una tienda? Necesito comprar algo".
"¡¿Qué pasa con todos ustedes?!", exclamé acomodándome en mi asiento.
"Bueno, tu mamá no confiaba completamente en nuestro futuro Alfa y Luna Shina pensó que el héroe necesitaba protección". El auto se detuvo frente a una tienda y ambos salieron dejándonos a mí y a Matteo solos en el auto.
Él estaba demasiado callado y eso me estaba poniendo nerviosa. "¿Podrías dejar de hacer eso?". "¿Qué?", pregunté, sin saber a qué se refería.
Luego guardó su teléfono en su bolsillo. "Deja de mover la pierna". Yo hice como si no escuchara y sacudí mi pierna derecha, por lo que él, inesperadamente, extendió la mano y la sujetó.
"Hazlo una vez más y te mataré a sangre fría con mis propias manos", dijo sin emoción.
No podía creerle, ya que no me daba ninguna pista para adivinar si estaba bromeando o hablando en serio. Sin embargo, la atmósfera en el auto era suficientemente tensa para saber que sus palabras no eran simples amenazas.
Sin esperar la respuesta, él se acercó a mi cara y, de inmediato, mi estúpido corazón y mi loba empezaron a salirse de control. Entonces le pedí a la diosa de la luna que él no se diera cuenta de eso.
"¿Entendiste princesa?", me preguntó acariciando mi mejilla, antes de pellizcarme.
'¿Qué está haciendo?', pensé al mismo tiempo que asentía con la cabeza. En realidad, estaba concentrada deseando que desapareciera lo que estaba sintiendo junto con su maldita mano.
Deseaba saber cuáles eran mis verdaderos sentimientos, ya que parecían haberse descontrolado. En especial, necesitaba saber si me estaba enamorando o si era miedo lo que me provocaba ese estúpido ojiverde.
Con mucha delicadeza, él retiró su mano y yo sentí tanta confusión que no dejaba de preguntarme qué estaba pasando exactamente.
Pasó una larga hora sin que esos dos regresaran y el silencio dentro del auto me estaba volviendo loca. Con decisión, acerqué mi mano al botón del radio para encenderlo. '¡Qué al menos suene algo de música!', pensé.
"No toques eso", dijo él súbitamente.
Pero mi mano ya había agarrado la perilla, por lo que solo lo miré por el rabillo del ojo. '¿Me está tomando el pelo? ¿Quién es él para decirme que no toque algo? Quiero decir... ¡Este es el auto de mi papá! Prácticamente es mío'.
Así que, ignorando su advertencia, presioné el botón, lo que fue un gran error, ya que la música sonó a todo volumen y las palabras de la canción me golpearon en la cara.
"Noqueada, ding, ding ding", grité hacia Alera quien se rio de mi consternación, mientras la música me seguía asestando golpes con su letra: "Quiero saber qué es el amor, la la la".
'¡Como si mi compañero me fuera a mostrar lo que es!', repliqué en mi cabeza y cambié la estación de radio. ¡Segunda equivocación!
Pues la siguiente canción decía: "Uh uh hay una reunión en mi cama, en mi cama uh uh uh". '¡Demonios! Este día se pone cada vez mejor', me quejé para mis adentros y apagué el radio.
"¿Por qué la quitaste?", preguntó Jay subiéndose al auto seguido del otro chico. Matteo arrancó el motor del coche y volvió a prender el radio que seguía transmitiendo la misma canción.
Suspiré profundamente mirando por la ventana, mientras cantaba la canción en voz baja sin poder controlarme. Mis hombros se movían con la música acompañados de ligeras sacudidas de mi cabeza que seguían los compases de la melodía que estábamos oyendo.
¿Podría alguien culparme de que el ritmo de la canción se apoderara de mi cuerpo que estaba a merced de la música? Decidí ignorar tanto la letra de la canción como a las otras personas en el auto.
Cuando llegamos a la casa de la manada vi que algunas personas estaban mirando hacia nosotros. ¿Alguna vez dije que definitivamente no conocía a ninguno de ellos? ¡Estaba segura de que jamás nos habían presentado!
Agarré una silla para sentarme en el otro extremo de la sala, casi junto a la entrada. Una vez estuve a gusto, saqué mi teléfono, seleccioné un juego al azar y comencé a jugar.
De pronto, rechinó la madera de una puerta que se abría y se escucharon voces; eso indicaba que la reunión había terminado. La gente empezó a salir de la habitación de junto, entonces vi a mis padres, por lo que de inmediato corrí para abrazarlos.
Matteo se levantó del sofá y le devolvió las llaves del auto a papá.
"Gracias, Matteo", agradeció mi madre tomándolo de la mano. "Nos hiciste un gran favor", dijo una vez más, antes de soltarlo.
Un momento después, salieron el Alfa y Luna Shina, quienes les indicaron a todos los miembros de la manada que se reunieran.
Todos estaban presentes, excepto los guerreros que habían ido a la frontera a realizar diversas tareas. ¡Ah! y Gia a quien no había visto en todo el día. Nuestro Alfa se paró en medio del salón invitando a todos para que se acercaran.
"Como todos saben, mi condición no mejorará pronto. Por lo tanto, mi hijo Matteo se enfrentará a las pruebas necesarias antes de ascender al puesto la próxima semana".
El inesperado anunció causó que todos jadearan y empezaran a murmurar. Nuestro Alfa entonces levantó una mano para que todos guardaran silencio.
"Lo he estado preparando para ese papel y quiero que confíen en mi decisión y en su futuro Alfa. Las pruebas solo demostrarán que él es capaz... ¿Alguna pregunta?".
De repente, una anciana levantó la mano. "¿Sí Miranda?".
"Alfa Nicklaus, ¿qué pasará con la Luna?".
Él se quedó pensativo, al parecer estaba indeciso de su respuesta y pasaron algunos segundos para que él empezara a hablar de nuevo.
"Matteo aún no la ha encontrado". Entonces Alera gimió y yo sentí un fuerte golpe en el pecho, como si algo se oprimiera adentro de mí.
"Si para la próxima semana él no ha encontrado a su pareja, hemos aprobado que su novia Quinn Sullen, a quien todos conocen, ocupe ese lugar".
Un profundo silencio se estableció en la habitación, sin que ningún miembro de la manada se atreviera a decir algo. Entretanto yo apreté la mano que tenía alrededor de la cintura de mi papá. ¡No sabía que tenía tanta fuerza!
Mis ojos estaban fijos en Matteo, quien había abrazado a Quinn. Sentí que una lágrima solitaria salía de mis ojos. Pero no era yo, sino Alera quien se había derrumbado ante la noticia. Claramente, esa no era una buena señal. Ese diablo de ojos verdes le estaba rompiendo el alma.
Enterré mi cabeza en el pecho de mi padre con la respiración entrecortada, esperando que eso que estaba sintiendo por él no fuera amor porque si lo fuera...
Entonces no lo quería, porque estaba lastimando a Alera y su sufrimiento empezaba a deslizarse lentamente hasta mí, demoliendo poco a poco a mi pobre corazón.