Punto de vista de Matteo
Si ella lo estaba haciendo a propósito, tendré que admitir que era un estupendo trabajo. ¡Maldita sea!
No solo mi lobo estaba a punto de matar a Kevin y a ese nerd, quien decía llamarse Ed o lo que fuera, sino que primero quería arrancarles las cabezas.
No sé cómo logró esa chica meterse en mi mente.
Desde el día en que charlamos en su escuela, yo no tenía otros pensamientos que no fueran acerca de ella. Quería borrarla, pero, aun así, ella estaba allí, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. ¡Diablos! Incluso comencé a evitar a Quinn por su...