Chapter 3 Eso es muy raro

Chapter 3 Eso es muy raro

"¡Feliz cumpleaños cariño!".

Abrí los ojos y encontré a mis padres parados al pie de mi cama sosteniendo mi pastel de cumpleaños.

"¡Ah, gracias!", grité estirando mis brazos. "¡Los amo!".

Mi mamá fue hacia el tocador para dejar el pastel y regresó a abrazarme. "Yo también te quiero, cariño". De inmediato, mi papá se acercó para abrazarnos a las dos. "Las amo chicas".

Soy hija única y mis padres me criaron con toneladas de amor.

Luego, mi mamá me besó en la frente. "Nana Gloria te manda besos y un abrazo muy apretado, cariño".

Yo me sentí feliz, sonriendo ante la mención de mi dulce abuela, que es la mujer más vivaracha que he conocido.

Mamá tomó mi pastel, encendió las velas y lo llevó a mi cama. "¡Aquí tienes, Adassah! ¡Pide un deseo!".

Cerré los ojos para pedirle a la diosa de la luna lo mismo que deseaba todos los años: un hermano. ¡Tener uno sería perfecto! Cuando era niña, siempre quise tener alguien con quien jugar, o un compañero para platicar. A veces les insinuaba a mis padres que me encantaría tener uno, pero ellos estaban demasiado ocupados con sus trabajos como los jefes de nuestra manada, por lo que en realidad no tenían tiempo el uno para el otro, y mucho menos para jugar conmigo.

Después de apagar las velas del pastel, mamá me dijo: “Baja cuando estés lista, bichita, porque aunque sea tu cumpleaños tendrás que asistir a la escuela”.

Yo gemí y me derrumbé nuevamente sobre mi cama, mientras cada uno de ellos me daba un beso en la frente y salía de la habitación.

Hice un gran esfuerzo para salir de debajo de las sábanas y meterme al baño donde me di una rápida ducha. Luego me puse el uniforme, que era una falda azul marino, que llegaba aproximadamente dos centímetros por debajo de las rodillas, con una blusa blanca de manga larga. Agarré mi chaqueta y desenchufé mi celular del cargador.

Miré distraídamente la pantalla de mi teléfono y mis ojos casi se salieron de sus órbitas cuando vi la foto de dos lobos apareándose, con el texto: “¡Feliz cumpleaños! Asegúrate de hacerle el amor a tu pareja cuando la encuentres”. Entonces mis mejillas ardieron de vergüenza y miré hacia todos lados para ver si alguien estaba cerca.

"¡Gia es una cachonda!", gruñó mi loba Alera, adentro de mi cabeza.

Me quedé helada. Era la primera vez que me hablaba cuando yo estaba consciente y pude escucharla como si estuviera parada a mi lado. Eso significaba que ella había desarrollado un sentido de sí misma independientemente de mí y que dominaba sus sentidos como para poder compartirlos conmigo.

“¡Ah! No puedo esperar para olerlo”, dijo Alera alegremente, transmitiéndome su buen humor. "Apuesto a que su aroma será como el de la madera y el almizcle, así como huele el océano. Mmm... Compañero".

Después de una típica charla padre-hija durante el desayuno, él me llevó a la escuela. Desafortunadamente, llegué con un poco de retraso, así que no tuve tiempo de reunirme con Gia y Cora antes de entrar a clases. En el almuerzo, tuve que ir a la oficina de la directora para mi entrevista programada con uno de los representantes de la Manada Daluna, una prestigiosa universidad fundada por la Luna Elle.

Gia no asistiría pues sus padres habían prohibido estrictamente que se mudara al territorio de otra manada, incluso para asistir a la universidad. Mientras que Cora tenía la intención de estudiar en una institución en el territorio de su propia manada para poder estar cerca de Jem.

"¡Feliz cumpleaños!", gritaron con emoción mis amigas y me abrazaron al salir de la escuela.

"¡Eres una pervertida!", le dije en la oreja a Gia, apretándola fuerte.

Ella solo soltó una estruendosa carcajada y se alejó poniendo una cara inocente.

Luego me acerqué a Cora para recibir su abrazo.

“Tenía muchas ganas de desearte un feliz cumpleaños en la mañana, junto a tus papás; pero ya sabes, esta perra me hizo esperar”, dijo poniendo los ojos en blanco, mientras hacía un movimiento de cabeza hacia Gia. “¡Pero la mejor parte es que, después de la cena, nos iremos de juerga!”.

"Odio ser una aguafiestas, pero no puedo, chicas. ¡No esta noche!"

En cuanto lo dije, ambas entrecerraron los ojos y me miraron moviendo la cabeza.

Yo solo me encogí de hombros con impotencia. "¡Oigan, entiéndanme! Mañana tengo exámenes de francés y de historia".

"¡Bah! Idiota, es tan fácil como olvidarlo".

"¿Y entonces que? ¿Tendré que echar a la suerte la elección de mis respuestas de opción múltiple? ¡De tin marín de do pingüe!", dije poniendo los brazos en jarras.

Las idiotas de mis amigas estallaron en carcajadas, mofándose de mí.

Gia puso los ojos en blanco. “¡Alerta de ñoña! Está bien, no insistiré, señorita cuadrada.

No tardé en enseñarle la lengua. "¡No soy una cuadrada!".

Entonces ella movió la cabeza para que su cola de caballo golpeara mi rostro como si fuera un látigo; obviamente a propósito. "¡Cómo digas! ¡Perdedora, tú te lo pierdes!".

Siete horas más tarde, estaba acostada en mi cama mirando al techo, porque mis padres acababan de llamar para cancelar la cena. No podía ser menos oportuno que el Alfa los convocara con urgencia a una junta. Volví a reproducir la escena de Frozen de Anna molestando a Elsa para que saliera de su habitación y construyera un muñeco de nieve con ella. Al mismo tiempo, escuché a Alera gemir adentro de mi cabeza.

De pronto, miré mi reloj de pulsera. Eran las once de la noche y no había estudiado nada. "Buena suerte consiguiendo ese sólido 'reprobada' de mañana", se rio Alera.

Con desesperación, agarré mi cabello y lo jalé. "¡Maldita sea, debería haber ido a la fiesta!".

Repentinamente, mi teléfono sonó y me sobresaltó. Cuando vi la pantalla leí el nombre de Cora. Lo contesté como si me estuviera muriendo de aburrimiento. Pero la voz al otro lado de la línea no era la de ella, sino una voz profunda, muy ronca, que me ordenaba ir a una dirección y recoger a mis estúpidas amigas.

“Esto no suena nada bien”, le dije a Alera. Me levanté de la cama y salí corriendo para subirme al auto. Sabía que mi papá me castigaría por conducir sin licencia, pero mis amigas me necesitaban. Todo lo que me importaba en ese momento era llegar a tiempo y garantizar su seguridad.

“Perdónenme, mamá y papá”, dije antes de partir, besando sus diminutas imágenes en el relicario que colgaba de mi cuello.

Cuando llegué a la dirección, no vi señales de Cora o de Gia frente a la residencia que me indicaron. Así que conduje hasta la esquina y las encontré riéndose, sentadas en la acera junto a un callejón. Cerca de allí, un par de tipos, que no conozco, las vigilaban.

No muy lejos de ellos, estaba una chica de la escuela que se inclinaba posesivamente hacia un muchacho, que espero sea su novio, porque su actitud era demasiado íntima como para ser solo amigos.

Estacioné el coche al otro lado de la calle, abrí la puerta y bajé. "¡Mierda! ¡Maldito frío, cala hasta los huesos!". Sentí que me estremecía, incluso debajo de mi chaqueta para esquiar. Debido a mi genética de loba, mi cuerpo tiende a permanecer caliente, así que cuando la temperatura baja, aunque sea muy poco, yo lo percibo. En cambio, cuando estoy en mi forma de loba, soy mucho más tolerante con el clima frío.

El miedo de que Cora y Gia fueran a ser violadas, o quizá asesinadas en algún callejón oscuro, me hizo salir corriendo de casa sin ponerme una parka abrigada y una bufanda al cuello.

Me apresuré a llegar hasta ellas para arrastrarlas al auto, pero una fragancia potente y seductora me golpeó, casi derribándome. El aroma hizo que mi cabeza diera vueltas incluso cuando Alera gritaba de emoción. Cuando me acerqué a mis amigas y el olor se volvió más fuerte, experimenté una sensación flotante en mi cabeza, como si hubiera estado chupando óxido nitroso.

De pronto, ya estaba de pie justo frente a mis amigas tratando de encontrar la fuente de ese olor embriagador. Olfateba subrepticiamente alrededor de mi entorno inmediato. Claro que generalmente estoy rodeada de hombres lobo, pero olfatear en ciertas circunstancias podría considerarse de mala educación. Es decir, cuando estás en tu forma humana.

"¡Mmm, delicioso!". Pude escuchar a Alera salivando adentro de mi cabeza. "¡Mierda!, ¿qué está pasando?", contesté desesperada.

Category
Dark
Set up