"Adiós abuela, te extrañaré mucho", me despedí, abrazándola con fuerza. Subí al auto, y emprendí mi regreso a casa.
Este fin de semana fue uno de los mejores, disfrutando cada momento junto con mi abuela y Matteo.
Sí, lo sé, no somos compañeros aún, pero nos divertimos siendo vecinos.
Esta mañana, mi abuela me aclaró, que se marchó bien temprano a nuestra manada. Desde aquella noche en que le pateé las pelotas, Matteo nunca volvió hacer un comentario sarcástico; pero siempre se burlaba de mí por la palabra p... y el apareamiento.
La música estaba a un volumen alto, lo que me hacía disfrutar de ella. En ese momento, la...