—Matteo, ¿Qué haces aquí? —Lentamente se volvió hacia mí y en cuestión de segundos me envolvió.
—Matteo, no puedes estar en mi habitación.
Intenté apartarlo, pero su abrazo se cerró aún más firmemente.
Sentí que me apretaba haciéndome difícil respirar. —Matteo, no puedo respirar. —traté de empujarlo.
Me soltó apoyando su frente en la mía pero lo empujé y lo hice retroceder.
—Adassah.
—Aquí no, Matteo —me limpié el sudor de la cabeza.
—¿Podemos ir a hablar a algún lado pero no aquí?
—Adassah —Escuché a Cora decir mi nombre y sus pasos se acercaron a mi habitación. La perilla giró —¿Por qué está cerrada con llave? —Insistió con la...