Cuando la mañana llegó, los tres se vistieron bien abrigados dado a las bajas temperaturas que azotaba la ciudad ese día invernal para comenzar con el primer destino del tour turístico que irían a disfrutar en esa jornada: esquiar.
—¿Llevas todo, amor? — Erika revisa que no le falte nada en su bolso para luego asentir con una amplia sonrisa.
—Bien, vamos que el instructor nos espera.
Asegurándose de que el gorrito y los guantes de Luca estén bien puestos es que Santiago saca sus llaves del auto que alquiló y al abrir la puerta, los ojos de su mujer se abrieron tan grandes como pudo.
—La nieve— susurró completamente...