Minutos antes.
Había llegado el almuerzo y luego de tener sexo, de nuevo, con su jefe tenía un hambre de mil demonios. Pero no recordaba que había aceptado, porque no le quedó otra, la invitación de Sergio para ir a comer por lo que al verlo parado en la puerta del edificio lo recordó.
- Creí que me dejarías plantado. – y se coloca sus anteojos de sol.
Erika no podía negar que Sergio era un joven bastante atractivo, pero era eso, un joven de no más de 21 años y verdaderamente no era su tipo y se lo dejaría en claro dado en el almuerzo.
- ¿por qué utilizas...