- ¡Esperanza, no me pases llamadas! – es lo primero que dice Santiago al ingresar al lobby de su oficina y encontrar a su asistente allí.
- Como ordene señor. –
Beltrán estaba furiosos, llevaba más de un año intentando divorciarse y Bárbara ponía escusa tras escusa para no firmar los papeles.
Si, era cierto que estuvo ausente por años, pero se supone que ella como madre debió enseñarle a ser un buen hombre y aunque eso no quitaba su responsabilidad como padre, la madre había hecho desastre con el chico fomentando todas sus irresponsabilidades.
En cuanto abrió la puerta de su despacho con toda la bronca contenida, encontró a...