—¿Ya se durmió?
—Ajam— camina de modo sensual hasta llegar a él, que se encuentra sentado en una de las esquinas de la cama y se sube a horcajadas.
Erika comienza a besarlo de manera apasionada mientras mueve sus caderas de manera circular logrando despertar en su marido el deseo inmediato de arrancarle la ropa con los dientes y meterse en su cuerpo una y otra vez de modo salvaje y agresivo.
—¿A qué hora viene?— se separa unos centímetros de sus labios para poder saber lo que le interesa.
—¿Rodrigo? Está por llegar ¿estás ansioso?— indaga juguetona.
—Ansioso por hacerte el amor..., siempre— y la toma del cuello para...