- ¿llevas todo? – pregunta insistente Santiago mientras acomoda al bebé en su sillita en el asiento de atrás del auto.
- ¡Dios! Te dije que sí. – lo regaña conteniendo la risa.
Llevaba una semana viviendo con él y la tenía loca con las cosas referidas a Luca. “que fíjate si tiene hambre porque hace caras raras” “que me parece que no le gusta la papilla porque frunce el ceño y escupe” “que no lo dejes tocar la comida con la mano porque se ensucia” “que llévale la crema para el sol ¡aunque hagan 10° y esté nublado!” siete días en los que estaba loca de tanta insistencia porque...