En cuanto llegaron al lugar se fueron directamente para el reservado porque ninguno de los dos podía aguantar las ganas de cumplir la fantasía. Ella no sabía exactamente qué es lo que le haría, pero sí sabía que gozaría como nunca.
No deparó en la decoración de la habitación, más se asombró al ver que justo en frente de la cama había un trípode con una cámara de video y en el cabezal de la cama, a cada esquina un lazo violeta amarrado.
- Creo comprender qué vamos hacer acá. – dice ansiosa Erika.
- Disfrutar belleza, disfrutar. –
Se acerca a ella y la desviste “verte así, es un...