Ser penetrada por dos hombres debe de ser una de las cosas más excitantes que una mujer podría experimentar y Erika lo sabía perfectamente.
¿Le dolía? Claro que sí, porque de vez en cuando a Santiago se le olvidaba que era su primera vez y terminaba haciéndola gritar, pero de dolor.
- ¿te gusta mi amor? – le pregunta susurrando en su oreja mientras se mueve despacio dentro de su ano y el joven debajo suyo abre sus glúteos para que Beltrán pueda penetrarla con su falo.
- Si. Ahhh – de vez en cuando a ella se le escapaba un gemido.
El la toma del mentón buscando su boca...