— Buenos días, futura esposa. — se acerca para darle un beso en los labios y ella despierta sonriente.
— Buenos días, futuro esposo. — y le devuelve el beso, pero de manera más apasionado.
— Tranquila. Yo también me quedaría aquí haciéndote el amor, pero tenemos una cita.
— ¿Una cita? — indaga curiosa y contenta.
— Exactamente. Ponte guapa.
— ¿Más? — pregunta divertida y de un ágil movimiento se coloca encima de su regazo.
— Amor, muero por enterrarme en ti, pero no podemos llegar tarde.
Es entonces que mira el reloj y nota que son las 9:30 de la mañana por lo que quiere saber exactamente...