- Lo siento, por favor lo siento. -se disculpa sintiendo culpa de lo que acaba de suceder, pero ella solo lloraba desconsoladamente. – Erika, amor. – sujeta su rostro y seca sus lágrimas – debemos llamar a la policía. Ese bastardo tiene que pagar lo que te hizo. – pero niega acongojada.
- Mi bebé. Solo quiero llegar a casa. –
Ella no quería saber nada con la situación, ni mucho menos con su agresor, tan solo quería llegar a su domicilio y abrazar con fuerza a su pequeño Luca.
Por su parte Santiago sentía que era importante que dieran parte a las autoridades dado que ese abusador era un...