OLIVIA
Embobada, me sentía la mujer más afortunada del mundo.
Llegamos al restaurante, fuimos tratados excelentemente bien. Qué ambiente tan espectacular había dentro de La Napolitana, me recordó mucho a la fiesta desu aniversario, en la que Carlos y yo estuvimos (bueno, yo estuve, realmente). Esperarlo fue incómodo, pensé que no iría, pero fue divertido ver el nivel de organización de Nancy y su gente, siempre botan la casa por la ventana.
Ese 24 no había tanta gente como aquella noche, la parafernalia no era tan alta. Afuera no encontré chicas vestidas con l promoción de una marca de bebida alcohólica, la celebración de ese diciembre era algo más tranquilo,...