OLIVIA.
Debo confesar que no me esperaba tanto alboroto. Esto tenía que ser obra de la jefa de Recursos Humanos, imagino que motivada por los consejos o peticiones del Director de la empresa; porque no me explicaba el hecho de que todos los empleados de la aseguradora paralizaran sus labores e interrumpieran sus horas de almuerzo, por unos minutos, solo por mí.
—¡Feliz cumpleaños, Olivia!
—¡Felicidades! —me dijeron unos y otros, con abrazos y enormes sonrisas, luego de cantar a viva voz una de las canciones más viejas de la historia musical.
—Muchas gracias a todos… ¡Muchísima gracias! —fui respondiendo. Un poco abrumada, si debo confesar.
En todos los años...