OLIVIA.
—Nena, ¿estás bien? Ayer te dolió bastante. ¿Cuándo vas a ir al médico? Cada vez que eso pasa, se me corta la vida un poco. —Tuve que reí—. No dejo de pensar en eso durante todo el día. Me gustaría mucho pensar en sexo todo el día, no en lo que te dolió precisamente del sexo.
Ese fue Carlos. Ese fue el recuerdo de Malaver en mi cabeza, mientras me acicalaba en el baño, uno que estaba a punto de acabarse, faltaba poco.
En tan solo una semana, siendo esa noche 24 de diciembre, ya cargábamos toda la pinta preparada y las ganas de disfrutar.
Queríamos irnos ya. Sobre...