Una llamada a mi teléfono interrumpe mi sueño. Me levanto de súbito pensando en que algo le pasó a Milo y respondo alarmada por la situación.
—Diga —respondo alarmada por la situación sin siquiera verificar de quien es.
La persona del otro lado de la línea comienza a explicar lo recién sucedido. Un nudo en mi garganta se forma inmediatamente y decir que siento un corazón acongojado seria minimizar lo que realmente siento. Es indescriptible.
Cuelgo entre lágrimas y me dirijo al baño para ducharme y alistarme sospecho que tardaré días en poder darme una de nuevo.
Tomo mi uniforme y me visto por inercia, mi mente divaga entre todos...