Tenía yo diez años cuando mi madre dio a luz a los gemelos, Jamie y Jeanna. Recuerdo que todo el embarazo y el parto mi madre se la pasó de lo más cómoda. Mientras otras mujeres se quejaban de los debidos achaques que dan mientras están esperando, ella no se quejó ni una sola vez. Incluso no tuvo dolores del parto debido a que como eran dos los que venían en camino se le programó una cesárea.
Cuando nacieron, mi padre me llevo hasta la habitación donde yacía mi mamá con ambos en brazos. La alegría de tener un par de hermanos no se podía comparar con nada. Mucho tiempo...