Pareciera que el destino me juega una estúpida broma al llevarme al restaurante donde por primera vez Ariana y yo nos dijimos te amo. No es que no lo supiéramos, si lo sabíamos, pero nunca estás completamente seguro hasta que la persona que amas te lo dice también.
Al llegar no pude dejar de notar las diferencias del lugar, aunque está casi igual a excepción del mobiliario y alguna que otra decoración. A pesar de mi renuencia de estar aquí, hago un esfuerzo extra solamente por Diego, pero siendo sincero conmigo mismo, tanto la novia de Diego (de la cual nunca deja de hablar) y su amiga hacen la pequeña...