Amy entra con algunas cosas de la limpieza y mi amigo se acerca a la puerta.
—Bueno jefe, al rato vengo. —Levanta el pulgar arriba a espaldas de Amy para que no vea, quien está quitando algunas carpetas de mi escritorio para limpiarlo.
—¡Espera! —Diego se gira y me ve sorprendido, al igual que Amy, que dejó de hacer lo que hacía para vernos—. Voy contigo, tengo unas cosas que hacer también en el banco.
Diego ríe por lo bajo y se recarga en el marco llevándose una mano a la cara mientras niega con la cabeza. En cuestión de un segundo meto mi laptop al maletín y unas carpetas....