Como me gustaría decir que la vida me sonríe y que ahora todo pinta en tonos amarillos y rosados, pero no es así. Si bien no todo es tan triste, deprimente o vacío como tiempo atrás, eso no significa que ya todo esté bien. Sigo extrañando a Ariana y sé en lo profundo de mi ser que nunca dejaré de hacerlo, pero, además, sigue persistiendo en mí esa sensación de melancolía, tristeza y soledad.
En ocasiones por las noches, cuando estoy solo en mi recámara, me recuesto de lado esperando que ella salga del baño con su moño en la cabeza, mi playera vieja que le llegaba a las rodillas...