—Señor, señorita —de nuevo la voz de mi asistente nos interrumpe, termino con esta batalla de miradas y veo a mi secretaria, Maya sigue observándome, lo puedo sentir—. Solo quería pedirles una disculpa por lo de hace rato, yo, fue, fui imprudente al comportarme así. No volverá a suceder.
—Eso espero, Amy. —Realmente lo espero—. Gracias por aclararlo. Te puedes retirar.
—Y la señorita, su novia —señala a Maya y está la advierte sorprendida, yo la veo sorprendida—. Discúlpeme usted también, no sabía que el señor…
—No… —quiero aclarar, pero Maya no me deja, me pone un dedo en la boca.
La observo con el ceño fruncido y hiel cargada...