—Discúlpame, no quise decir eso —intento calmarle—. Yo, solo quiero decir que estas cosas se salen de nuestro control, Dakie. No tienes por qué culparte, allá afuera hay un hombre que te necesita y que tú necesitas. El guardar reproches y culpas no es nada bueno para ambos, no después de lo que han vivido.
—¿Cariño? —anuncia Diego detrás de mí y se acerca a abrazarla—. ¡Lo siento tanto!
—No, yo lo siento…
Me alejo de ese lugar y cierro la puerta tras de mí para darles privacidad. Regreso a la sala de espera para saber los detalles antes de ir de lleno a urgencias.
—Maya, querida ¿ya viste a...