No puedo concebir el dolor, desesperación, frustración, aflicción que sentimos todos aquellos que conocemos a Milo. Saber que en un abrir y cerrar de ojos se puede cortar rápidamente la vida de una de las personas más queridas para muchos hace que nos parezca difícil de creer, puede parecer incluso una mala broma del destino. No concibo la idea de que él ya no esté en mis días, es una conclusión a la que no quiero llegar.
Me tiro en el pequeño sofá que está junto a la camilla del cuarto en donde le pusimos. Sé que Diego, Dakota y todos los demás están completamente desesperados por tener una noticia...